María Estrella de la Mañana | VOCACION
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VOCACION

cuadro buscad mi rostro

La vocación es una iniciativa divina, una llamada de Dios, una invitación a dejarlo todo y seguirle. Esa llamada que se realiza en lo profundo del corazón sólo pide una respuesta “Aquí estoy Señor para hacer tu voluntad”.

Unicamente el amor puede conducir a un alma a seguir este camino que lo tiene todo y que al mismo tiempo no tiene nada concreto, material.

La vocación es este misterio del hombre que vive una historia de amor con Dios, para nosotros en una vida contemplativa, un ritmo centrado en las horas de oración pasadas a los pies del Sagrario, donde Dios nos alimenta y va tejiendo nuestro ser.

“La oración contemplativa específica a la Fraternidad está contenida en la doctrina de Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz. Pero desborda esta doctrina, no en el método y ciencia de la relación de Dios con el alma, sino en su aspecto vocacional de cara a la unidad.” (Regla de vida, 40)

Nuestro carisma es vivir nuestra vocación dentro de una vida fraterna formando una familia espiritual. 

“Los miembros de la Fraternidad están llamados a vivir juntos en una relación de amor divino que hará de la vida en la Fraternidad un cielo en la tierra, un vislumbrar del Reino” (Regla de vida, 46)

La llamada de Dios nunca es solo para uno mismo si no para una vida de fecundidad plena para muchas almas que lo necesitan.

“Las vocaciones tienen que ser o volverse personas de deseo, llamas de amor que ardan, calienten y sean luz en este mundo de tinieblas, de caos, de confusión, tan necesitado de testigos de Dios, de su poder y amor infinito” (Regla de vida, 9)