María Estrella de la Mañana | LIBROS
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LIBROS

 

 

 

POESÍA

 

Cuatro volúmenes de poesía Mística ilustrados con obras del propio Hno Abraham de la Cruz (Abraham Kron).

Todos estos poemas son experiencia vivida, contada en música, en sonido… simbolismos y referencias llenan cada estrofa sin ningún artificio.

Las imágenes que acompañan los poemas son otra Palabra, una Palabra que sale del lápiz o del pincel porque quiso salir, miradas que quieren encontrar otras miradas, que quieren entrar en ellas y susurrar ¡sí! Él existe, vive y es amor, es el Amor y es la Verdad.

En “Itinerario en versos” el hermano Abraham de la Cruz escribe a Dios, su interlocutor, pero escribe de Dios, porque son las palabras y obras de Dios las que parecen “encarnarse”en él y hacer de él vehículo de su expresión.

Presentación de Mons.D. Juan Miguel Ferrer,Subsecret. de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.

RELATOS BREVES

 

Hay publicados cuatro libros de relatos: Relatos de la Tercera Noche I y II, Al rayar el alba y El infinito invisible.

Estos breves relatos nacen por sí solos, nacen de la oración, de la intimidad con Jesucristo. Estos cuentos, en efecto, los cuenta el cielo. Es una evidencia, un hilo conductor, una visión intelectual, un sueño sobrenatural que están al origen de cada uno de ellos.

Aire fresco y puro, testimonio de vida y autenticidad. Caridad sobrenatural, es lo que necesita este corazón nuestro, enfermo y pecador. Quizás la lectura de estos breves relatos servirá de llave para que tantos corazones duros, blindados, o tiernos y heridos se abran al gran y único médico de ellos, su Creador. Entonces saldrán y saldremos de esta tercera noche en la cual nuestro mundo esta sumergido.

 

REGLA DE VIDA FRATERNIDAD

 

La regla de vida de la Fraternidad María estrella de la Mañana en edición sencilla y en edición comentada, los comentarios son fruto de varios retiros que el hno Abraham ha dado a los miembros de la fraternidad; esta edición está introducida por el texto titulado “inhabitación”

“Un alma que se abandona en las manos de Dios hace presente al Salvador en la humanidad. Según la medida de su entrega, que debe ser plena, se produce el efecto “masa crística”. La felicidad que resulta de esta inhabitación nadie la puede quitar pero puede perderse si sale de la humildad, si no intenta de todo su ser guardar el corazón en mansedumbre amorosa.”

de “Inhabitación”

Hno. Abraham de la Cruz

 

“UN PASEO EN EL VACÍO DE LA PLENITUD”

– comentarios al capítulo 17 del evangelio de San Juan-

 

“Getsemaní” significa el lugar del lagar, o dicho de otra forma del molino para el aceite, en el cual las aceitunas dan el aceite. Esto tiene un significado simbólico que devuelve a la unción, el ungido, Mesías en hebreo, en el caso de Jesucristo simboliza su entrega, el don de sí mismo. Es el único Mesías que es ungido de forma intrínseca, Él, en su pasión, da y recibe el óleo siendo el fruto triturado en el lagar del sufrimiento, de la angustia de Getsemaní y de su Pasión. Este don de sí mismo no se puede comparar al martirio que han podido sufrir los mártires a través de los siglos, glorificando a Dios por el don de su vida (en el judaísmo se dice que santifican el Nombre Santo de Dios), pues su naturaleza divina “sufre” en la persona de Cristo, haciendo de este “óleo santo”, un óleo divino capaz de imprimir carácter por los sacramentos. Jesucristo se hace sacramento en su pasión y su muerte, verdadera victoria sobre ella.
Getsemaní es también símbolo de la uva en el lagar que da el mosto, el vino, pues Jesús es este racimo excepcional que los espías que fueron a reconocer tierra prometida trajeron de vuelta3 para enseñar los frutos del país de la tierra prometida en la época del Éxodo. El racimo es símbolo de Cristo, fruto totalmente excepcional que da la tierra prometida.

del libro “un paseo en el vacio de la plenitud” Comentario sobre Juan 17

 

NOVELAS

 

Tenemos publicadas dos novelas con un gran contenido místico y cabalístico: “El tercer templo” y “Un eterno presente”

En el vuelo de retorno a Israel David vivió una experiencia nueva. Estaba sentado cerca de la ventana. Miraba el océano, las nubes ligeras, la luz del atardecer. No pensaba en nada. Se dio cuenta de algo, un no sé qué muy dulce y fuerte a la vez. Las lágrimas brotaban suavemente. Está bañado de un amor inmenso, desconocido, mucho más fuerte que en el lago. Era una presencia, la Presencia. Esto duró casi una hora que pasó como en un sueño.
Poco a poco volvió a tomar contacto con lo palpable. A su lado una joven lo observaba. Estaba conmovida. Nunca había visto llorar así, de forma tan apacible, serena. Que un hombre llorara en público, sin que pareciera importarle lo más mínimo, era toda una novedad. Ojalá pudiera saber el porqué de este comportamiento tan inusual. David se dio cuenta de que era observado, miró a la joven con una ligera sonrisa, no tenía ninguna gana de hablar. David cerró los ojos y se durmió. Ya era de noche.-

David quiso volver a la plataforma para ver si se podía bajar. Había una estrecha cornisa que parecía conducir abajo, pero buena parte era invisible.
Había que darse cuenta de si llegaba abajo. David avanzó unos metros hasta un recodo de una anchura de menos de medio metro. Dio un paso más y se quedó helado. Frente a él una fiera lo miraba, dispuesta a saltar. El animal era negro, grande, un felino de un tamaño descomunal. Todo fue rapidísimo, David dio dos pasos atrás, la pantera se arrojó, David se aplastó contra la pared, se vio perdido. El cielo se oscureció, David vio su muerte segura.

Ben intentó mover los deditos del anillo en vano. Hizo lo mismo con el ojo del duque sin resultado. Un extraño ruido, como de pasos les estremeció. El ruido venía de arriba. Volvieron a subir por la escalinata hasta llegar de nuevo a la estancia principal. Una puerta medio disimulada por restos de cortina de terciopelo daba pie a otra escalera oscura. Elner pasó primero dando luz como siempre. Llegaron a una especie de desván, estaba vacío. Contra la pared del fondo un fresco deteriorado representaba a Don Eli Alvar Tellez de Guzmán pintado de jinete con Jerusalem en tela de fondo. Su rostro estaba casi intacto. Ben miró atentamente el fresco, apoyó el dedo sobre el ojo izquierdo.

extractos de la novela “Un eterno presente”