María Estrella de la Mañana | CARISMA
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“¡SERÁS PUENTE, LUGAR DE PASO!”

 

La Vocación de la Fraternidad María Estrella de la Mañana, nace del encuentro que vivió nuestro fundador, el hermano Abraham de la Cruz, con el Señor, hace ahora más de 37 años.

Ser puente, lugar de paso, entre Dios y los hombres, entre los hombres entre sí y de forma muy particular entre la Iglesia e Israel.

La vocación es la unidad, sabiendo que la unidad no existe en este mundo. Solo Dios es uno, todo amor y fuente de unidad.

En la Fraternidad, hermanos y hermanas se consagran, en una vida contemplativa para ofrecer sus vidas en reparación por todas las divisiones, especialmente entre la Iglesia y el pueblo judío.

No es un proyecto humano, brota del amor de Dios y el amor siempre es gratuito.

El texto fundador que da nombre a nuestra Fraternidad, es el Epílogo del Ap. 22,16

“El Espíritu y la Esposa dicen ven…
El que quiera diga ven y compre agua de vida gratuitamente,
Yo soy la radiante Estrella de la Mañana…”

Todo ello viene reflejado en la Regla de vida de la Fraternidad escrita por el Hno. Abraham de la Cruz.

La Fraternidad se remite totalmente a la Providencia para vivir tanto en el aspecto material como espiritual.

El último aspecto es el de ser una familia espiritual, de manera que quienes vienen a compartir unos días con nosotros son integrados al ritmo de vida y oración.

La Fraternidad fue erigida canónicamente como Asociación Pública de Fieles el 30 de junio de 1999, por el Excmo. Mons. Braulio Rodríguez Plaza, entonces Obispo de Salamanca y actual Arzobispo de Toledo, Primado de España.

En la historia y nacimiento de la Fraternidad fue muy importante también la persona del fallecido Cardenal D. Marcelo González Martín, que siempre fue un padre lleno de amor y benevolencia tanto para nuestro fundador como para la Fraternidad.